lunes, 3 de octubre de 2011

El baúl del monje

Ciertos fenómenos que se escapan a la física, están desde mi apreciación suficientemente demostrados, es el caso de los poltergeist. Existen energías más allá de este mundo que interactúan con el lado de acá. Para el mejor conocimiento de estos fenómenos, o por lo menos para definirlos desde el punto de vista de la ciencia zacarina, escribo este artículo, que progresa en el aumento de una apreciación más nítida del mundo, de nosotros mismos, y de Dios.
Fenómenos como movimientos de objetos motu proprio, o las materializaciones de fantasmas, provienen todos de la metaestructura, y como queda dicho la metaestructura es Dios, por tanto tales fenómenos son materializaciones fidedignas de la presencia de Dios. Pero claro se dirá que tales fenómenos ocurren al azar, y que débilmente tienen una relación con el lugar o las personas que allí han habitado. Se ha definido la metaestructura mediante el azar, el término de incertidumbre, y la continuidad  estructural de la materia. Por eso hay relación histórica en los fenómenos, y por eso éstos ocurren aleatoriamente sin verse que exista una voluntad clara detrás. En todo caso la voluntad de Dios es inescrutable y se manifiesta mediante las leyes de la metaestructura,  por ello que surja al azar, de manera esporádica.
Dios es increado pero es creador, en los poltergeist se manifiestan aportes, objetos que surgen de la nada, Dios puede crear de la nada, Dios ha creado al mundo de la nada y al hombre de la nada. Y cuando hablo de nada entiéndase la metaestructura en embrión. Pero Dios ha creado la vida de la nada no de forma inmediata, el proceder de Dios es siempre mediato, Dios es omnipotente pero obra sin inmediatez, la creación de la vida la hemos denominado evolución de las especies, la evolución es un proceso regido como todo por la metaestructura, hay azar y hay continuidad de los genes, nada define mejor la metaestructura que el proceso evolutivo. Por otra parte Dios está en todas partes y en ninguna, como la metaestructura, de ahí que Dios sea ubicuo.
Un fenómeno sobrenatural es la resultante de la interacción entre la metaestructura  individual, que no es más que lo que denominamos alma y que sin duda es una fracción de  la metaestructura universal, y está última. Para que se produzca el fenómeno deben darse unas condiciones muy especiales, por ejemplo en el Baúl del monje se detectaba un campo magnético casi cero, esto indica como dice la física estructural que no hay materia ninguna, ni siquiera partículas magnéticas. La ausencia de partículas nos indica presencia mayor de metaestructura. En algunos  lugares y en algunos momentos la metaestructura universal es más densa, debido al azar por una parte y por otra a la continuidad, si allí han existido almas que han dejado su huella, más fácil será la manifestación.  Por qué los fenómenos sobrenaturales son tan escasos?  Porque el peso de la materia es enormes, vivimos en estructuras casis perfectas, y es este casi el que posibilita a veces lo sobrenatural. Personalmente en toda mi vida sólo he contemplado un fenómeno sobrenatural evidente, una teleplastia, hija del azar, y hasta cabe la posibilidad de que haya sido una broma pesada.
Las manifestaciones sobrenaturales no son benignas ni malignas, pues Dios no es Bueno ni Malo, está por encima de todo eso. Ya dijimos que estos fenómenos son una interacción entre la metaestructura individual y la universal, la maldad de la manifestación hay que achacársela al alma. Pues los demonios no son más que excrecencias perversas del alma individual. Dios existe con y sin el hombre, el Diablo solo con el hombre.

sábado, 1 de octubre de 2011

Lógica difusa abarcante

                                                               En una inscripción situada en el                        
                                                               porche de la iglesia de Tréhonteu
                                                               se lee que la puerta está dentro.


Lévi-Strauss define estructura como un sistema de oposiciones y correlaciones que integran todos los elementos de una situación total. Es la definición de una estructura lógica. En una estructura física habría también la metaestructura: el término de incertidumbre. En estructuras como el lenguaje o las matemáticas el término de incertidumbre, el azar, existe, pero está por debajo de la estructura, en un dominio que es propio de la voluntad del usuario de la estructura. En matemáticas siempre dos más dos serán cuatro, si existiese el término de incertidumbre esto no sería así. En el lenguaje y en las matemáticas existen variables, una frase puede ser gramaticalmente construida de varias maneras, pero estas variables siempre están definidas, no existe verdadero azar en el lenguaje, si existiese existiría un lenguaje para cada hombre. Del mismo modo las matemáticas pueden llegar incluso a servir para  la definición del azar, pero aunque lo expresen no lo contienen, las matemáticas son 100%  determinísticas. Ahora bien, si consideramos el lenguaje diacrónicamente, como algo que se ha desarrollado en un principio y es susceptible de evolución, entonces el lenguaje es también metaestructural; comprobamos que el lenguaje cambia regido por el azar, las estructuras varían y sus contenidos, pero siempre surgen otras estructuras, Principio de la continuidad estructural de la materia. No hay que olvidar que el lenguaje no es autónomo, el hombre crea el lenguaje, y en el hombre intervienen diversas estructuras, en el pensamiento del hombre existe metaestructura, no en el lenguaje, al menos sincrónicamente. Caso diverso es el de las matemáticas, que en lo principal suelen coincidir de una cultura a otra: las matemáticas son una aproximación a la materia, la unidad es la evidencia de la masa absoluta. En las matemáticas sólo existe materia, y por eso forman estructuras, pero nunca metaestructura. En las estructuras de pensamiento la duda es el término de incertidumbre, en las estructuras físicas lo es el azar.
El término de incertidumbre es el espacio intermedio entre dos términos, representa a la vez a ambos y a ninguno, es la confusión de los conceptos. El pensamiento humano no se basa sólo en ceros y en unos, como un computador, entre uno y otro término hay siempre un espacio, la duda.
Al aumentar la dispersión aumenta el término de incertidumbre. El cual se opone al Principio de la continuidad estructural de la materia, que nos dice que la materia tiende siempre a conservar una estructura. Las estructuras cerradas, que condensan, son más “ordenadas”, El término de incertidumbre se reduce. Las abiertas, como la luz, estructuras plenamente dispersivas, tienen un término de incertidumbre mayor, y son más “caóticas”. Lo que viene a decir que en estas estructuras la metaestructura es menos estable que en las cerradas. Siempre en todas ella pervive el Principio de la continuidad estructural de la materia, que es el nexo que las cohesiona, en oposición al término de incertidumbre. El término de incertidumbre es metaestructura, pero la metaestructura no es sólo término de incertidumbre, en el azar parece existir una fuerza aglutinante, a la que en la Física Estructural denominé Principio de la continuidad estructural de la materia.
La lógica difusa abarcante es aquella regida por el término de incertidumbre. Se trata de llevar la metaestructura a los computadores.
El dispositivo Maybe está formado por dos convertidores de señal, que al cambiar la señal digital en analógica y viceversa crean metaestructura, el término de incertidumbre.
El convertidor digital-analógico convierte la señal digital en analógica con un mayor o menor voltaje. La señal digital que entra en este convertidor  es dotada de intensidad. La señal digital es el estímulo y el convertidor es el canal instintivo, que transforma los 0 y 1 en una tensión, variable según la intensidad del estímulo. El convertidor lleva una programación que le dice el interés relativo de cada estímulo, y también tiene una entrada a través de la cual se comunica el valor circunstancial del estímulo, que depende del resto de estímulos que procesa el computador en ese momento.
El convertidor analógico-digital es el término de incertidumbre, crea la duda y el deseo, que es una posible acción, o crea la acción que es un 1 o un 0. La duda surge cuando existen dos 0, que crean una respuesta débil. O cuando existen dos 1 que crean una respuesta intensa, un deseo.
Por ejemplo: en el convertidor AD entran dos informaciones: “Es blanco” “Es negro”, las cuales dependiendo de los factores de estimulación dan dos determinadas salidas de tensión. Estas tensiones entran en el convertidor DA, que crea el término de incertidumbre; podemos obtener entonces las siguientes salidas: un 1 y un 0Es blanco No es negro, un 0 y un 1No es blanco Es negro, un 1y un 1Es blanco Es negro, o un 0 y un 0No es blanco No es negro.
Por supuesto tal dispositivo debe ocupar una posición metaestructural, similar por ejemplo a la metaestructura que separa los canales instintivos del pensamiento consciente. Existen otros dispositivos que pueden crear azar, pero no es un azar metaestructural. Si el computador es capaz de aprender de sus resultados, ya hay computadores que lo hacen, este azar creará dudas que pronto repercutirán en un mejor funcionamiento autónomo del computador.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La generación espontánea

“Loado sea Alá, que de agua sucia te formó.”
  (Corán, sura XXII, aleya 5)


Ninguna idea surge de manera espontánea en la mente humana, el hombre extrae todas sus ideas de la naturaleza, o lo que es lo mismo, todo nace como signo, como realidad física cognoscible.
En un principio en la formación de las cosmogonías intervendrán dos conceptos, que entendidos lógicamente forman una contradicción, un concepto atrae a su contrario y viceversa: la estrecha relación entre términos opuestos es una realidad antrópica innegable. Los conceptos a tratar aquí primeramente son todo y nada. Una cosmogonía es asimilable a la nada si se considera bajo el signo de la generación espontánea, el hombre puede apreciar que ciertos seres surgen verdaderamente de la nada; un condicionamiento fisiológico, la limitación de su vista le hace apreciar este fenómeno incierto como una realidad física, que en realidad sólo es antrópica. Con todo es un signo equívoco que ni siquiera ha desaparecido en nuestros días, si antes empleado por la mitología ahora por la propia ciencia. De hecho en la moderna electrodinámica cuántica se habla de partículas que surgen del vacío. El todo es la conceptualización del mundo en embrión, es la inmanencia de la metamorfosis, de la transformación, porque tiene la potencia de ser en sí mismo. Como signo natural es la metamorfosis; es la palabra griega psyche con su acepción de mariposa, en este caso como una realidad física verdadera. Como símbolo, como realidad antrópica, el todo es el demiurgo, el dios como esencia de lo creado, la manifestación conceptual del cosmos devenible; aquí a psyche sería aplicable su acepción de alma.
En numerosas cosmogonías se habla del mar como origen de los seres. Es indudable que para el hombre la generación que se produce en él, desconociendo la sexualidad de los peces y del resto de criaturas marinas, es una generación misteriosa, fácilmente asimilable a la generación espontánea. Cuando el agua se empoza se percibe con rapidez como surgen en ella una infinidad de gusarapos. Nótese que esta teoría de la generación de la vida en el mar coincide con la teoría científica en vigor.
En las mitologías de América Central se pensaba que al principio sólo existía el firmamento y el suelo inundado por agua. Entre los egipcios el caos se representa como un océano primordial oscuro y helado. Para los aborígenes de Norteamérica el globo habitable se había creado del lodo que surge de las aguas primaverales. Según la mitología japonesa la tierra en sus orígenes fue una gota de agua pérdida en el espacio. Para los hindúes al comienzo de los tiempos el gran Narayana se inclinaba sobre las aguas informes. Según Anaximandro de Mileto los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el sol. En las cosmogonías existen confundidos los dos signos naturales: generación espontánea y metamorfosis. Para los babilonios en un principio existía la pareja primitiva, Tiamat-Apsu, las aguas inferiores y superiores, saladas y dulces, a través de entidades divinas cada vez más diferenciadas se llega a Mardruk, el demiurgo vencedor de Tiamat, que a partir del cuerpo de éste formará el mundo y luego al hombre.
El estado larvario de los seres primigenios es en ocasiones evidente. Según la cosmogonía fenicia después de aparecer la luz y la llama, aparecieron por último los relámpagos y el trueno; el estruendo de éste rompió la inmovilidad de las larvas, que desde entonces empezaron a agitarse en la tierra y en el mar. Para los dayak, en Borneo, en el comienzo de los tiempos una gran piedra cayó en el mar, los gusanos la royeron y produjeron la arena, que mezclada con el agua formó la tierra.
Dentro del signo de la transformación, ésta puede ser metamórfica, animal, o antrópica. Entonces los seres se moldean a partir de una materia preexistente, como el barro. O simplemente se transforman a partir de ella, como una semilla que germina. Según la cosmogonía zuñi en lo más profundo de las cuatro cuevas del mundo tomaron forma y crecieron las semillas de los hombres y de las criaturas. Para los caribes un ser en forma de araña, Camushini, creó a los hombres de asta de flecha y a las mujeres de mazorca de maíz. Para los maidu y los kiche de Centroamérica el hombre fue hecho a partir de la madera. En las tablas de la creación babilónica se cuenta que Mardruk formó con su propia sangre el cuerpo de un hombre. En Heliópolis se creía que el mundo había nacido de la masturbación de Atum, de cuyo semen se formó la primera pareja. Los muskayenos creían que al principio sólo eran visibles los desperdicios primitivos de las aguas. Según Anaximandro de Mileto los hombres descienden de los peces, pero la transformación no tiene que ser tan retorcida, ni mucho menos, para los uitotos, en Colombia, el hombre surge directamente del mono.
Existen semillas que encierran en su interior un mar primordial genésico, así es el huevo. Para los egipcios el huevo simboliza el germen de la generación, se dice que Ammón sacó al hombre de un huevo. Los chinos sostenían que el primer hombre se había formado en un huevo, que Tieu dejó caer del cielo y flotó sobre las aguas primordiales. Las tribus africanas dogon, bambara, malinke y bozo, dicen que en el huevo primordial concebido por el mismo Dios se desarrollaron las primeras criaturas de sexo opuesto. Estas criaturas eran peces —siluros— asimilables a los fetos humanos en las aguas de las matrices.
Los conceptos todo y nada se confunden en la mente con frecuencia. Como escribió Marco Aurelio, una vasija vacía no lo está realmente, pues está llena de aire. El pensamiento de la nada, del vacío, siempre se contamina con el del todo, con alguna sustancia o entidad que lo llena todo. Para los antiguos el caos o las aguas primigenias, para los físicos en tiempos no muy lejanos el éter. La mente humana parece aborrecer la idea de un vacío puro, lo que no es carece de interés porque no puede devenir. El hombre como la naturaleza precisa de materia para poder crear realidades. En último término la nada es para el hombre un todo con cierta homogeneidad sujeta a turbulencias, es decir, devenible. Esta realidad antrópica se podría definir como una materia preexistente carente de estructura.
En realidad la antítesis todo o nada se reduce a un mismo embrión conceptual, a un signo doble, al que hay que añadir el término de incertidumbre. Éste es el espacio intermedio entre los dos términos, positivo y negativo; representa a la vez a ambos y a ninguno, es la confusión de los conceptos. El pensamiento humano no se basa sólo en ceros y en unos, como un computador, entre uno y otro término hay siempre un espacio, la duda.
Dentro del término de incertidumbre penetra la potencia genésica, que quiebra el todo y la nada. Es la hendidura por la que se cuela el rayo, la luz, el calor, etc.; la chispa con la que el demiurgo crea las brasas del mundo, la vida. Según la cosmogonía puránica a partir de un primer estremecimiento en la inmovilidad del Ser, la naturaleza evoluciona a través de formas debidamente catalogadas.
En griego la palabra caos significa hendidura. El caos es lo indeterminado, el embrión conceptual desde el que puede surgir la antítesis todo-nada, la turbulencia primigenia que mueve las aguas enrarecidas donde surgen esporádicamente los primeros seres.  

sábado, 24 de septiembre de 2011

La verdad de Dios

            Dios es la metaestructura, tal y como ésta es definida en la Física Estructural. Es lo que está más allá de los límites estructurales, lo que carece de forma y de estructura. La metaestructura se manifiesta en  el Principio de continuidad estructural de la materia, es por decirlo de la manera más sencilla, lo que une unas estructuras con otras. La Gravedad es mensurable, expresa la lc del sistema terráqueo, y es una fuerza medible pero intangible, carece de forma y de estructura, la gravedad está próxima a la metaestructura. Pero la gravedad no es Dios, es parte de Dios, como lo es también la materia. De todos modos no es cierto que la gravedad sea del todo metaestructural, ya que está sujeta al límite estructural, y la metaestructura está más allá del límite estructural, la gravedad es la lc inherente al límite estructural de los astros. Vemos que la metaestructura es lo que cohesiona los átomos, las galaxias, y todos los sistemas y estructuras. Es el Nexus del Universo.
En física a este tipo de fuerzas que unen los diferentes cuerpos se las denomina de diferente forma, según sean microscópicas o macroscópicas, pero como dije antes la gravedad o cualquier otra fuerza condensativa no es la metaestructura, es la manifestación de la misma, la certitud de que existe algo más aparte de la materia.
Pero entonces si Dios se manifiesta a través de la estructura y la metaestructura, dónde existe?, qué es Dios? Dios es todo clara está, pero dónde reside. Dios reside en la metaestructura. Dios es la metaestructura. Pero qué implicaciones se deducen de aquí? Muchas. Dios es el azar. Las cosas acontecen siguiendo una serie de variables y pasan de una manera y no de otra, quien está detrás del azar histórico es Dios. El hombre como creación parte de la evolución de las especies, del azar del medio con el azar de las mutaciones genéticas; Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, el hombre es hijo del azar. Dios juega a los dados.
Las coincidencias demuestran que el azar no es un mero juego de divergencias. El azar es convergente y en las coincidencias contemplamos los tejemanejes de la trama divina. La teoría del caos nos dice que incluso en las turbulencias parecen existir patrones de dispersión; los fractales son la huella de Dios, estructuras encerradas en otras estructuras, metaestructura en estado puro. Los atractores son la expresión del Principio de la continuidad estructural de la materia en la teoría del caos.
Entre el estímulo y la respuesta conductista falta algo, falta el término de incertidumbre. Entre la realidad que genera unos estímulos y las respuestas de comportamiento se encuentran estructuras de pensamiento, lógicas, instintivas, etc. El término de incertidumbre no es ninguna de estas estructuras, es el enlace entre ellas, el término de incertidumbre es metaestructura, azar referido en este caso a la conducta.
En el núcleo mismo de la evolución hay caos puro. La mutación generadora de variación es un proceso estocástico (regido por el azar). Por contra la selección natural es un proceso determinístico, es decir, no regido por el azar, por términos de incertidumbre. Pero no es del todo cierto si consideramos rasgos evolutivos como el bipedismo, que es un término de incertidumbre; no sólo hay variantes positivas y negativas a priori, también hay variantes genéticas neutras, o casi neutras, dentro de la selección natural.
La moderna teoría del caos predica que puede haber orden, leyes que podemos conocer, en el interior de un sistema dinámico, y que, sin embargo, su comportamiento futuro puede ser impredecible. Cuando analizamos un sistema lo podemos hacer estructuralmente, analizando sus límites estructurales presentes, pero cuando hablamos de un análisis futuro este pasa por la metaestructura, y por los consiguientes términos de incertidumbre.
El alma es metaestructura. Somos el pensamiento de Dios, su conciencia. La conciencia es metaestructura. Nuestra noción de ser está más allá de los límites de nuestras estructuras de pensamiento. El alma es nuestra conciencia, nuestra metaestructura individual. Al morir el alma se une a Dios, a la metaestructura universal.
Cuando dos piensan la misma cosa sus pensamientos rozan la metaestructura universal. La telepatía es puro azar. Pero no el azar tal y como lo conocemos, sino el azar como voluntad de Dios, existe un ente que crea términos de incertidumbre. Los términos de incertidumbre no surgen de la nada, esto es lo que pensamos cuando hablamos de azar, sin embargo en la FE los términos de incertidumbre surgen de la metaestructura, que tiene sus designios propios, los designios de Dios.

martes, 20 de septiembre de 2011

El signo del mito

Tanto mythos como logos significan en griego clásico palabra. El mito es una representación compleja susceptible de interpretaciones conscientes fundadas en estructuras lógicas. Cristo es un mito, es el logos, interpretado a su manera por las diferentes sectas cristianas. Pero hay algo mucho más profundo en el mito, su valor como signo, independientemente de que el mito tenga un valor sacro, opera a un nivel muy básico, allí donde se encuentran los canales instintivos. Por esta razón los mitos expresan deseos y no-deseos, son contradictorios en sí mismos. Lévi-Strauss supone que el objeto del mito es proporcionar un modelo lógico para resolver una contradicción. Pongamos un ejemplo, el mito del paraíso terrenal, un deseo del hombre, pero que a causa de la manzana/el diablo (no-deseo) y de Eva se explica por qué Dios privó al hombre del jardín del Eden. Un mito es tan profundo en su signo como un sueño, deseos y no-deseos se confunden dándoseles una armadura lógica.
La diferencia entre el mito y el rito es la misma que entre la palabra y el acto, que entre lo narrado y lo representado. Todos los ritos y los mitos se manifiestan en un contexto social, sea el que fuere, cristianismo, satanismo, etc., con sus propias reglas y normativas. La religión de la Bestia carece de normas, se fundamenta en el azar, expresión de la incertidumbre, los zacarinos obedecen al azar, su comportamiento es aleatorio e imprevisible. Así es como actúa la Bestia. Sin duda ofende más el acto que la palabra.
La ciencia clásica ha erradicado por completo la presencia de Dios, pero en la física zacarina Dios tiene un papel primordial, es la metaestructura. Una liturgia sin misterios no es una liturgia, y qué es un misterio sino un término de incertidumbre.
Todo mito surge del término de incertidumbre. La Bestia no es un símbolo sino un signo, hijo del azar y la incertidumbre. Es lo bueno y lo malo, ninguno de los dos y ambos a la vez. La Bestia es el término de incertidumbre llevado a la carne. Sus genes trastocan la especie, su espíritu es la pura contradicción. La Bestia es la hija de un salto evolutivo, en sus genes porta la liberación de la especie.
En la bestia predomina la línea horizontal, que es la del animal cuadrúpedo, el bipedismo es obra de la divinización del hombre, que traspuso su realidad a la línea vertical.
Platón dice que lo único que puede hacer un hombre es hablar con semejanzas. El zacarino habla y actúa huyendo de las semejanzas, la incertidumbre es su ley, y no confundir incertidumbre con caos, que no es más que un orden deshecho, incertidumbre es la voz de los genes y del instinto. Además, ni siquiera el caos es tal, los mismos científicos sujetan a éste a una teoría y lo hacen moverse con fractales. Qué ingenuos, están describiendo a Dios, a la metaestructura, sin percatarse de ello. De hecho en la física estructural la metaestructura se define como término de incertidumbre y continuidad estructural de la materia.
El Cristo trajo al hombre la bienaventuranza eterna, sabedor de que los dioses mueren pero el mito sobrevive –el mito es una realidad más humana que divina. La Bestia trae un paroxismo de quince minutos, su palabra no es de aire, es de sangre, e inundará al mundo.
Entre los celtas el poder real se adquiría después de yacer con una diosa fea y repugnante. La Bestia se acostará con la más fea y se levantará con la más hermosa.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El mito y las vocales labiales

En el ensayo sobre las vocales labiales vimos como todas las vocales tienen un valor geométrico metafórico, este valor ha contribuido a la formación de los vocabularios y por tanto de los objetos míticos. El mito se desnuda un poco bajo la luz de las vocales labiales.

            Estudiamos en primer lugar la vocal a, que manifiesta una superficie plana.

Para los hititas agua=watar. En el nahuatl, la lengua de los aztecas, la palabra agua era atl. Para los sumerios agua=a. Para los mayas agua era también a; coincidencias de este tipo en lenguas tan dispares son muy significativas. En sánscrito agua=jalam. En guanche, lengua extinguida cuyo ascendiente es líbico-bereber, agua=aala. Agua es la superficie esencialmente plana.

Para  expresar el concepto cielo la idea geométrica más ideal es la expresada por la raíz vocálica a. Las superficies terrestres y acuáticas son transpuestas a una superficie celeste —como es abajo es arriba. En sumerio an=cielo. En sánscrito cielo=swarga. En arabe cielo=sma; mar=bahr; agua=ma. Entre los masai cielo=ngai. En inglés cielo=sky (skai). En maya cielo=caan. En guanche cielo=ataman. Los objetos míticos agua, tierra y cielo son fácimente deificables. Para los polinesios el Cielo es Rangi; el dios del mar, de la luz y de la vida es Tagaora, Tangaloa o Ra.

En el dórico y en el eólico la tierra es γα (ga); en el jónico poético es γαια  (gaia); Gaia es nombre que designa a la Tierra personificada. En el céltico magh=llanura; landa=lugar llano y desierto. En vasco landa=campo; larre=prado; lau=llano. Para los mayas tierra era cab. En quechua pampa=campo raso; chacra=campo sembrado; la palabra cancha=recinto suele emplearse en el español de América con el sentido de lugar llano o desembarazado. Con la palabra caribe sabana se designa una vegetación típica de una determinada llanura. En inglés campo=country (kÙntri). En guanche tierra=ahuar; maja=meseta; taburiente=llano; tafana=cosa plana y dura. En sánscrito tierra=mahim, vasudhā.

Analizando la raíz vocálica a de diversas divinidades podríamos discernir su origen. Para los latinos Maya era la diosa que proporcinaba fertilidad y vida a los seres, siendo la encargada de la fecundidad de la tierra; en ocasiones se la confunde con la propia Tierra. Según la mitología védica Maya es la parte femenina de Brahm. Ma era una de la divinidades que formaban el cortejo de Rea,  los lidios adoraban con este nombre a la propia Rea. Isis, la principal diosa de los egipcios, es llamada Ast. Maut en egipcio significa madre, en su condición de madre del Sol simboliza el cielo en el que el astro se renueva diariamente. Maa era una diosa del Ponto y de Capadocia que personificaba a la naturaleza fecundante. Para los antiguos finlandeses Maa era una diosa que representaba a la Madre Tierra. Maat era una divinidad egipcia hija del Sol. En Méjico Tazi era una diosa identificada con la Tierra. Para los polinesios la Tierra es Papa.

La palabra madre tiene en numerosas lenguas la raíz vocálica a; en este caso se debe de haber dado una metáfora, una traslación entre el concepto de la Madre Tierra (la tierra generadora) y la hembra que concibe. En vasco madre=ama. En la India tenemos la palabra amma. En tuareg, lengua bereber, madre=ma/matt. En latín tenemos la forma mater. En quechua mama es madre, compárese con las formas romances mama o mamá en español, mamãe en portugués, maman en francés y mamma en italiano.

En el latín la a es la terminación del nominativo singular de la primera declinación, que comprende a substantivos del género femenino; sucede algo parecido con la primera declinación del griego clásico. En varias lenguas romances la terminación a expresa el género femenino. A la segunda declinación del ruso pertenecen los substantivo femeninos acabados en a y en ja. En el árabe la terminación femenina es at. De lo antedicho se deduce que este sufijo procedería de la raíz vocálica que es aplicada a la Madre Tierra.

¿Sería la interjección exclamativa ¡ah!, habitual en las lenguas indoeuropeas, una antigua invocación a la Madre Tierra?

En las mitologías  indoeuropeas encontramos que la raíz vocálica a, formando la sílaba ra, en ocasiones indica divinidades celestes: Urano (ούρανός) en Grecia, que significa específicamente cielo o firmamento; en la India Indra es el rey del cielo, y también tenemos a los dioses Rama, Brahma, Rudra, Hara y Nataraja (sobrenombres de Shiva), Narayan (sobrenombre de Vishnu); entre los persas encontramos a Mithra, a Sraocha y a Rachnú, y la palabra que designaba genéricamente a dios era Ahura. Además en Egipto Ra era la figura principal de su panteón.

                                                                                         *

Estudiamos ahora la vocal o, que manifiesta un círculo.

En holandés sol=Zon. En ruso sol=solnce. La raíz vocálica o al representar el disco solar a menudo se emplea para designar dioses con atribuciones solares. Jopri era una divinidad del sol en la mitología egipcia. Moloc era un dios de los amonitas, se lo identifica con el sol. Para los aztecas el sol era Tonatiuh; Xolotl era una divinidad identificada con el sol naciente. Para los chibchas el sol era Bochica. Para los antiguos egipcios el sol se denominaba On; con esta palabra se referían también a la ciudad que los griegos llamaron Heliópolis (la ciudad del sol). Para los fenicios Chon era una advocación de la divinidad solar Baal. En la mitología egipcia Chons es el hijo de Ammón. En Palmira (Siria) el dios de origen semita Baal (señor) era llamado Bol. Para los cananeos y los fenicios Mot era el dios del sol meridiano. Para los escandinavos el sol era el ojo de Odín (dios que entre los germanos del Sur era llamado Wotan); por otra parte el hijo de éste se llamaba Thor (Donar para los germanos sureños). Entre los eslavos Khors era el nombre de la divinidad solar.

En todas las mitologías el atributo principal de la divinidad es la luz que irradia, así pues la raíz vocálica o con el valor de sol puede emplearse metonímicamente para hacer referencia a dios. Nuestra palabra dios es de origen indoeuropeo y significa luminoso. En griego Διός (Dios) es el genitivo irregular de Zeus; asimismo en latín Iovis es el genitivo irregular de Iuppiter. Pudiera ser que la evolución de ambos genitivos se fundase en que lo más propio del dios padre son sus atributos solares.

En griego φως (fôs) significa luz, especialmente la del sol, y φωστήρ (fōster) significa astro luminoso. Asimismo φοιβος (Foibos), el luminoso, es un epíteto del dios Apolo, que se considera una divinidad solar. Una palabra semejante, Phobos, se aplicaba a un doble de Ares. En el sánscrito, una lengua indoeuropea, el signo On (onskara) simboliza a Brahma, el principio creador. En caló, lengua que procede de la India, dios=debel, pero además existe la forma ondebel, que podría ser descompuesta en dos elementos: on-debel; también en caló dios=ostebé. En ruso dios=bog. En alemán dios=Gott.

La o es una terminación masculina para el dativo y el ablativo singulares de la segunda declinación latina. En varias lenguas romances es el sufijo masculino. En el griego clásico la o es el artículo demostrativo masculino; además el sufijo os es propio de adjetivos y substantivos de ese género. En este caso el sufijo procedería de la raíz vocálica que es aplicada al sol, la entidad masculina que fertiliza la tierra.

En cuanto a la interjeción ¡oh!, ¿no podría ésta indicar una antiquísima invocación al sol?

                                                                   *                                                                                        

            La vocal labial e indica recinto, la morada de alguien, es el rectángulo, lo que contiene otra cosa. Su valor original metafórico bien podría ser el de casa.

En el antiguo egipcio habitación=het; casa=per; en la escritura jeroglífica egipcia la casa se representaba con un simple rectángulo que tenía un corte que simbolizaba una puerta. En hebreo bet, zebul=casa. En el turco, lengua del grupo lingüístico altaico, casa=ev. En vasco casa=etxe; habitación=gela; ventana=leiho; recinto=hersgume; tejado=teilatu. En caló casa=que, quer; habitación=quel. En sumerio e, exe=casa, templo.

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La raíces vocálicas también pueden combinarse y dar lugar a nuevas metáforas. Ea es una divinidad marina de los sumerios, su nombre es una combinación de dos palabras: e=casa y a=agua. En latín diosa se dice dea y tierra es Terra, en griego diosa es thea, además en el panteón helénico las siguientes diosas repiten una misma construcción vocálica (e-a): Hera; Hécate,  una divinidad infernal; las titanes Teia (la madre de Helios) y Rea (se dice que esta diosa representaba a la Tierra generadora); Hestia o Vesta, que además de ser una diosa del fuego también se la ha identificado con la Tierra. Entre los griegos la palabra εα (ea) es una interjección de asombro. El nombre original de Grecia es Helas; existe también una divinidad del infierno escandinavo que se llama Hela. Entre los celtas Ertham era una diosa de la Tierra. Elat a su vez era una diosa cananeofenicia. Para los caldeos dios era Elah. Estas coincidencias pudieran indicar que en un principio una sola diosa que representaba a la Madre Tierra se fue escindiendo progresivamente, dando una misma raíz vocálica a las demás diosas. En estos ejemplos la combinación e-a metafóricamente sería casa-tierra, que forma una metonimia al hacer referencia a la morada de la divinidad a la que se alude. 

De manera similar la combinación vocálica e-o (casa-sol) podría designar una genealogía solar. En la mitología griega Helios=Sol; Eros, quien atrajo y conformó los elementos primordiales; Ceos, hijo del Cielo y de la Tierra, padre de Leto, la madre de Apolo, que nació en una isla llamada Delos; Delfo, hijo de Apolo; Delfos era el nombre del más famoso santuario consagrado a este dios. En el griego φέγγος (feggos) significa luz, especialmente del sol; dios es Theos; la diosa que representa a la aurora es Eos, del griego εως=aurora, alba; la interjección ευοι (eyoi) es el grito que proferían las bacantes. También hallamos esta combinación vocálica en otras lenguas. En hebreo dios se dice Elohim, forma plural de Eloah. Elyón es un adjetivo hebreo que significa elevado, supremo; con él se designaba a dios. Edom era una divinidad del Próximo Oriente. Edonio o Edón era un sobrenombre del dios Baco. Para los aztecas dios=teotl. Entre los guanches zeloy=sol.

Podríamos deducir también que la combinación vocálica (a-o) equivale a cielo-sol, y que hace referencia a la divinidad que se encuentra en el círculo del cielo, en el disco solar. En la mitología caldea Ao es la luz e inteligencia del mundo. Para los dorios, habitantes de un país de la antigua Grecia, Ao era el nombre con que designaban a Adonis. La divinidad griega Apolo era un dios solar. Para los egipcios Atón era un dios directamente identificado con el disco solar. Adón personifica el curso periódico del sol en la mitología fenicia. Se dice que el Adonis griego deriva del Adón fenicio; entre los latinos Adonis también era conocido con el nombre de Adón. En Tarso (Asia Menor) se adoró un dios llamado Sandon. Mansol era una divinidad solar en la mitología caldea. Baal era un dios solar de la fecundidad en el Proximo Oriente, los fenicios y los cartagineses también lo llamaban Hamón. Ammón es el nombre que los griegos le dieron al dios egipcio Amen (oculto, misterioso), divinidad que simboliza la capacidad vivificadora del sol. En griego Βάκχος (Bacjos) es Baco, dios conocido también con el sobrenombre de Iaco. Dagón era la divinidad principal de los filisteos. Asimismo los hebreos llamaban a su dios Adonai, que es plural de Adón (señor) con la categoría de los plurales mayestáticos. Hamoys es el sobrenombre del dios escandinavo Thor. En arameo dios es Alloho. En guanche dios=abora, acoran, althos; Magio era un espíritu hijo del sol; alio era un nombre del propio sol.

Las combinaciones vocálicas pueden servir originalmente para formar cualquier tipo de metáfora. En latín la palabra de la que procede ombligo es umbilicus, que podríamos descomponer en dos partes umbi-licus, formándose una combinación con las raíces vocálicas u-i, una concavidad que de alguna manera está relacionada con algo estrecho. Tenemos en efecto que en el latín umbo=abolladura, ombligo, y que licium=hilo, hebra fuerte. La u representa un concavidad y la i una figura estrecha.

Las vocales labiales dan pie a un método de estudio semántico alternativo, mediante él podemos obtener curiosos resultados que pueden acrecentar nuestro conocimiento efectivo del lenguaje. Yo sólo he dado el primer paso.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lipvowels

Aparte de visitas ocasionales, provenientes de diversos buscadores, el blog sólo es seguido por un par de personas, pero no me desmayo por ello, siempre me he mantenido en la brecha, y lo haré hasta que toque la trompeta del juicio final. Las gracias a mis seguidores y decirles que para cualquier cosa aquí estoy, dispuesto a intentar aclarar todas sus dudas y preguntas.
Esta noche publico lipvowels, un ensayo sobre los origenes del lenguaje, que tiene el rasgo metaestructural de acoplar diversos sistemas simbólicos, como son el lenguaje, la gesticulación y la geometría. He recogido numerosos ejemplos de diversas lenguas, sobre todo de inglés y latín. Por otra parte el ensayo está escrito en mi limitado inglés, cosa que estoy seguro no dificultará la lectura de mi par de lectores, que visto lo visto deben estar sobrados.

Lipvowels