viernes, 25 de mayo de 2012

Algunas consideraciones sobre dinámica metaestructural


Podemos asimilar la mc a la mi (masa inercial), y la gravedad a la me, o viceversa, dependiendo de la dinámica del sistema. Así pues: ma=me*mc=g*mi=1. Si la mc aumenta indefinidamente la me disminuye de la misma manera.
Así pues tenemos que 1/lim mc mc→∞=lim me me→0, lo que nos da que 1/∞=0, 1/0=∞, ∞*0=1. Esto es para la metaestructura, pero ya en la esfera de Riemann se dice que 1/0=∞.
Otra consecuencia de la ecuación metaestructural es que 1=mc, me=1/1→ma=1; esto debe ser así para un cuerpo con masa y movimiento absolutos. Podría ser el bosón de Higgs?

sábado, 25 de febrero de 2012

Imposturas del Cern

En el anterior artículo hablé de la posibilidad de que los neutrinos tuvieran un diferente umbral c que el de las partículas electromagnéticas, ahora el resultado del Cern parece ser un fallo. Qué más hay que esperar?

sábado, 15 de octubre de 2011

Neutrinos y fotones

El CERN parece haber descubierto que el neutrino tiene mayor velocidad que el fotón, o sea mayor Mc (masa cinética), lo que indica que su Me (masa estática) debe ser menor, por la relación Ma (masa absoluta)= Me*Mc. Yo me atrevería a decir que todo este tipo de partículas tienen una estructura ondulatoria, lo que se desprende de su comportamiento. Así pues el umbral c expuesto por la física estructural cambiaría según las partículas, cuya ondulación depende intrínsecamente de su masa. Dentro de la física clásica es mucho lo que se pone en tela de juicio, para la FE indica sólo una flexibilidad del umbral o límite c.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ideario zacarino

Llegan al fin los libros y artículos que he escrito a lo largo de 13 años, que no intentan otra cosa sino mostrar otra manera de pensar, demasiado atrevida quizás, pero original. Y ya lo he escrito todo, alguna cosilla se escapará de mi pluma, pero poca cosa. Mi obra ya está ultimada, preparada para halar la cisterna. Lo último es un compendio de pequeños textos, no sólo científicos, sino además filosóficos y literarios, pues todo en mí se ajunta. Gracias a quien ha seguido el blog desde el principio. Yo como Einstein exhalé mi último suspiro de inspiración antes de los 40 años.

Ideario zacarino

lunes, 3 de octubre de 2011

El baúl del monje

Ciertos fenómenos que se escapan a la física, están desde mi apreciación suficientemente demostrados, es el caso de los poltergeist. Existen energías más allá de este mundo que interactúan con el lado de acá. Para el mejor conocimiento de estos fenómenos, o por lo menos para definirlos desde el punto de vista de la ciencia zacarina, escribo este artículo, que progresa en el aumento de una apreciación más nítida del mundo, de nosotros mismos, y de Dios.
Fenómenos como movimientos de objetos motu proprio, o las materializaciones de fantasmas, provienen todos de la metaestructura, y como queda dicho la metaestructura es Dios, por tanto tales fenómenos son materializaciones fidedignas de la presencia de Dios. Pero claro se dirá que tales fenómenos ocurren al azar, y que débilmente tienen una relación con el lugar o las personas que allí han habitado. Se ha definido la metaestructura mediante el azar, el término de incertidumbre, y la continuidad  estructural de la materia. Por eso hay relación histórica en los fenómenos, y por eso éstos ocurren aleatoriamente sin verse que exista una voluntad clara detrás. En todo caso la voluntad de Dios es inescrutable y se manifiesta mediante las leyes de la metaestructura,  por ello que surja al azar, de manera esporádica.
Dios es increado pero es creador, en los poltergeist se manifiestan aportes, objetos que surgen de la nada, Dios puede crear de la nada, Dios ha creado al mundo de la nada y al hombre de la nada. Y cuando hablo de nada entiéndase la metaestructura en embrión. Pero Dios ha creado la vida de la nada no de forma inmediata, el proceder de Dios es siempre mediato, Dios es omnipotente pero obra sin inmediatez, la creación de la vida la hemos denominado evolución de las especies, la evolución es un proceso regido como todo por la metaestructura, hay azar y hay continuidad de los genes, nada define mejor la metaestructura que el proceso evolutivo. Por otra parte Dios está en todas partes y en ninguna, como la metaestructura, de ahí que Dios sea ubicuo.
Un fenómeno sobrenatural es la resultante de la interacción entre la metaestructura  individual, que no es más que lo que denominamos alma y que sin duda es una fracción de  la metaestructura universal, y está última. Para que se produzca el fenómeno deben darse unas condiciones muy especiales, por ejemplo en el Baúl del monje se detectaba un campo magnético casi cero, esto indica como dice la física estructural que no hay materia ninguna, ni siquiera partículas magnéticas. La ausencia de partículas nos indica presencia mayor de metaestructura. En algunos  lugares y en algunos momentos la metaestructura universal es más densa, debido al azar por una parte y por otra a la continuidad, si allí han existido almas que han dejado su huella, más fácil será la manifestación.  Por qué los fenómenos sobrenaturales son tan escasos?  Porque el peso de la materia es enormes, vivimos en estructuras casis perfectas, y es este casi el que posibilita a veces lo sobrenatural. Personalmente en toda mi vida sólo he contemplado un fenómeno sobrenatural evidente, una teleplastia, hija del azar, y hasta cabe la posibilidad de que haya sido una broma pesada.
Las manifestaciones sobrenaturales no son benignas ni malignas, pues Dios no es Bueno ni Malo, está por encima de todo eso. Ya dijimos que estos fenómenos son una interacción entre la metaestructura individual y la universal, la maldad de la manifestación hay que achacársela al alma. Pues los demonios no son más que excrecencias perversas del alma individual. Dios existe con y sin el hombre, el Diablo solo con el hombre.

sábado, 1 de octubre de 2011

Lógica difusa abarcante

                                                               En una inscripción situada en el                        
                                                               porche de la iglesia de Tréhonteu
                                                               se lee que la puerta está dentro.


Lévi-Strauss define estructura como un sistema de oposiciones y correlaciones que integran todos los elementos de una situación total. Es la definición de una estructura lógica. En una estructura física habría también la metaestructura: el término de incertidumbre. En estructuras como el lenguaje o las matemáticas el término de incertidumbre, el azar, existe, pero está por debajo de la estructura, en un dominio que es propio de la voluntad del usuario de la estructura. En matemáticas siempre dos más dos serán cuatro, si existiese el término de incertidumbre esto no sería así. En el lenguaje y en las matemáticas existen variables, una frase puede ser gramaticalmente construida de varias maneras, pero estas variables siempre están definidas, no existe verdadero azar en el lenguaje, si existiese existiría un lenguaje para cada hombre. Del mismo modo las matemáticas pueden llegar incluso a servir para  la definición del azar, pero aunque lo expresen no lo contienen, las matemáticas son 100%  determinísticas. Ahora bien, si consideramos el lenguaje diacrónicamente, como algo que se ha desarrollado en un principio y es susceptible de evolución, entonces el lenguaje es también metaestructural; comprobamos que el lenguaje cambia regido por el azar, las estructuras varían y sus contenidos, pero siempre surgen otras estructuras, Principio de la continuidad estructural de la materia. No hay que olvidar que el lenguaje no es autónomo, el hombre crea el lenguaje, y en el hombre intervienen diversas estructuras, en el pensamiento del hombre existe metaestructura, no en el lenguaje, al menos sincrónicamente. Caso diverso es el de las matemáticas, que en lo principal suelen coincidir de una cultura a otra: las matemáticas son una aproximación a la materia, la unidad es la evidencia de la masa absoluta. En las matemáticas sólo existe materia, y por eso forman estructuras, pero nunca metaestructura. En las estructuras de pensamiento la duda es el término de incertidumbre, en las estructuras físicas lo es el azar.
El término de incertidumbre es el espacio intermedio entre dos términos, representa a la vez a ambos y a ninguno, es la confusión de los conceptos. El pensamiento humano no se basa sólo en ceros y en unos, como un computador, entre uno y otro término hay siempre un espacio, la duda.
Al aumentar la dispersión aumenta el término de incertidumbre. El cual se opone al Principio de la continuidad estructural de la materia, que nos dice que la materia tiende siempre a conservar una estructura. Las estructuras cerradas, que condensan, son más “ordenadas”, El término de incertidumbre se reduce. Las abiertas, como la luz, estructuras plenamente dispersivas, tienen un término de incertidumbre mayor, y son más “caóticas”. Lo que viene a decir que en estas estructuras la metaestructura es menos estable que en las cerradas. Siempre en todas ella pervive el Principio de la continuidad estructural de la materia, que es el nexo que las cohesiona, en oposición al término de incertidumbre. El término de incertidumbre es metaestructura, pero la metaestructura no es sólo término de incertidumbre, en el azar parece existir una fuerza aglutinante, a la que en la Física Estructural denominé Principio de la continuidad estructural de la materia.
La lógica difusa abarcante es aquella regida por el término de incertidumbre. Se trata de llevar la metaestructura a los computadores.
El dispositivo Maybe está formado por dos convertidores de señal, que al cambiar la señal digital en analógica y viceversa crean metaestructura, el término de incertidumbre.
El convertidor digital-analógico convierte la señal digital en analógica con un mayor o menor voltaje. La señal digital que entra en este convertidor  es dotada de intensidad. La señal digital es el estímulo y el convertidor es el canal instintivo, que transforma los 0 y 1 en una tensión, variable según la intensidad del estímulo. El convertidor lleva una programación que le dice el interés relativo de cada estímulo, y también tiene una entrada a través de la cual se comunica el valor circunstancial del estímulo, que depende del resto de estímulos que procesa el computador en ese momento.
El convertidor analógico-digital es el término de incertidumbre, crea la duda y el deseo, que es una posible acción, o crea la acción que es un 1 o un 0. La duda surge cuando existen dos 0, que crean una respuesta débil. O cuando existen dos 1 que crean una respuesta intensa, un deseo.
Por ejemplo: en el convertidor AD entran dos informaciones: “Es blanco” “Es negro”, las cuales dependiendo de los factores de estimulación dan dos determinadas salidas de tensión. Estas tensiones entran en el convertidor DA, que crea el término de incertidumbre; podemos obtener entonces las siguientes salidas: un 1 y un 0Es blanco No es negro, un 0 y un 1No es blanco Es negro, un 1y un 1Es blanco Es negro, o un 0 y un 0No es blanco No es negro.
Por supuesto tal dispositivo debe ocupar una posición metaestructural, similar por ejemplo a la metaestructura que separa los canales instintivos del pensamiento consciente. Existen otros dispositivos que pueden crear azar, pero no es un azar metaestructural. Si el computador es capaz de aprender de sus resultados, ya hay computadores que lo hacen, este azar creará dudas que pronto repercutirán en un mejor funcionamiento autónomo del computador.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La generación espontánea

“Loado sea Alá, que de agua sucia te formó.”
  (Corán, sura XXII, aleya 5)


Ninguna idea surge de manera espontánea en la mente humana, el hombre extrae todas sus ideas de la naturaleza, o lo que es lo mismo, todo nace como signo, como realidad física cognoscible.
En un principio en la formación de las cosmogonías intervendrán dos conceptos, que entendidos lógicamente forman una contradicción, un concepto atrae a su contrario y viceversa: la estrecha relación entre términos opuestos es una realidad antrópica innegable. Los conceptos a tratar aquí primeramente son todo y nada. Una cosmogonía es asimilable a la nada si se considera bajo el signo de la generación espontánea, el hombre puede apreciar que ciertos seres surgen verdaderamente de la nada; un condicionamiento fisiológico, la limitación de su vista le hace apreciar este fenómeno incierto como una realidad física, que en realidad sólo es antrópica. Con todo es un signo equívoco que ni siquiera ha desaparecido en nuestros días, si antes empleado por la mitología ahora por la propia ciencia. De hecho en la moderna electrodinámica cuántica se habla de partículas que surgen del vacío. El todo es la conceptualización del mundo en embrión, es la inmanencia de la metamorfosis, de la transformación, porque tiene la potencia de ser en sí mismo. Como signo natural es la metamorfosis; es la palabra griega psyche con su acepción de mariposa, en este caso como una realidad física verdadera. Como símbolo, como realidad antrópica, el todo es el demiurgo, el dios como esencia de lo creado, la manifestación conceptual del cosmos devenible; aquí a psyche sería aplicable su acepción de alma.
En numerosas cosmogonías se habla del mar como origen de los seres. Es indudable que para el hombre la generación que se produce en él, desconociendo la sexualidad de los peces y del resto de criaturas marinas, es una generación misteriosa, fácilmente asimilable a la generación espontánea. Cuando el agua se empoza se percibe con rapidez como surgen en ella una infinidad de gusarapos. Nótese que esta teoría de la generación de la vida en el mar coincide con la teoría científica en vigor.
En las mitologías de América Central se pensaba que al principio sólo existía el firmamento y el suelo inundado por agua. Entre los egipcios el caos se representa como un océano primordial oscuro y helado. Para los aborígenes de Norteamérica el globo habitable se había creado del lodo que surge de las aguas primaverales. Según la mitología japonesa la tierra en sus orígenes fue una gota de agua pérdida en el espacio. Para los hindúes al comienzo de los tiempos el gran Narayana se inclinaba sobre las aguas informes. Según Anaximandro de Mileto los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el sol. En las cosmogonías existen confundidos los dos signos naturales: generación espontánea y metamorfosis. Para los babilonios en un principio existía la pareja primitiva, Tiamat-Apsu, las aguas inferiores y superiores, saladas y dulces, a través de entidades divinas cada vez más diferenciadas se llega a Mardruk, el demiurgo vencedor de Tiamat, que a partir del cuerpo de éste formará el mundo y luego al hombre.
El estado larvario de los seres primigenios es en ocasiones evidente. Según la cosmogonía fenicia después de aparecer la luz y la llama, aparecieron por último los relámpagos y el trueno; el estruendo de éste rompió la inmovilidad de las larvas, que desde entonces empezaron a agitarse en la tierra y en el mar. Para los dayak, en Borneo, en el comienzo de los tiempos una gran piedra cayó en el mar, los gusanos la royeron y produjeron la arena, que mezclada con el agua formó la tierra.
Dentro del signo de la transformación, ésta puede ser metamórfica, animal, o antrópica. Entonces los seres se moldean a partir de una materia preexistente, como el barro. O simplemente se transforman a partir de ella, como una semilla que germina. Según la cosmogonía zuñi en lo más profundo de las cuatro cuevas del mundo tomaron forma y crecieron las semillas de los hombres y de las criaturas. Para los caribes un ser en forma de araña, Camushini, creó a los hombres de asta de flecha y a las mujeres de mazorca de maíz. Para los maidu y los kiche de Centroamérica el hombre fue hecho a partir de la madera. En las tablas de la creación babilónica se cuenta que Mardruk formó con su propia sangre el cuerpo de un hombre. En Heliópolis se creía que el mundo había nacido de la masturbación de Atum, de cuyo semen se formó la primera pareja. Los muskayenos creían que al principio sólo eran visibles los desperdicios primitivos de las aguas. Según Anaximandro de Mileto los hombres descienden de los peces, pero la transformación no tiene que ser tan retorcida, ni mucho menos, para los uitotos, en Colombia, el hombre surge directamente del mono.
Existen semillas que encierran en su interior un mar primordial genésico, así es el huevo. Para los egipcios el huevo simboliza el germen de la generación, se dice que Ammón sacó al hombre de un huevo. Los chinos sostenían que el primer hombre se había formado en un huevo, que Tieu dejó caer del cielo y flotó sobre las aguas primordiales. Las tribus africanas dogon, bambara, malinke y bozo, dicen que en el huevo primordial concebido por el mismo Dios se desarrollaron las primeras criaturas de sexo opuesto. Estas criaturas eran peces —siluros— asimilables a los fetos humanos en las aguas de las matrices.
Los conceptos todo y nada se confunden en la mente con frecuencia. Como escribió Marco Aurelio, una vasija vacía no lo está realmente, pues está llena de aire. El pensamiento de la nada, del vacío, siempre se contamina con el del todo, con alguna sustancia o entidad que lo llena todo. Para los antiguos el caos o las aguas primigenias, para los físicos en tiempos no muy lejanos el éter. La mente humana parece aborrecer la idea de un vacío puro, lo que no es carece de interés porque no puede devenir. El hombre como la naturaleza precisa de materia para poder crear realidades. En último término la nada es para el hombre un todo con cierta homogeneidad sujeta a turbulencias, es decir, devenible. Esta realidad antrópica se podría definir como una materia preexistente carente de estructura.
En realidad la antítesis todo o nada se reduce a un mismo embrión conceptual, a un signo doble, al que hay que añadir el término de incertidumbre. Éste es el espacio intermedio entre los dos términos, positivo y negativo; representa a la vez a ambos y a ninguno, es la confusión de los conceptos. El pensamiento humano no se basa sólo en ceros y en unos, como un computador, entre uno y otro término hay siempre un espacio, la duda.
Dentro del término de incertidumbre penetra la potencia genésica, que quiebra el todo y la nada. Es la hendidura por la que se cuela el rayo, la luz, el calor, etc.; la chispa con la que el demiurgo crea las brasas del mundo, la vida. Según la cosmogonía puránica a partir de un primer estremecimiento en la inmovilidad del Ser, la naturaleza evoluciona a través de formas debidamente catalogadas.
En griego la palabra caos significa hendidura. El caos es lo indeterminado, el embrión conceptual desde el que puede surgir la antítesis todo-nada, la turbulencia primigenia que mueve las aguas enrarecidas donde surgen esporádicamente los primeros seres.